
A partir de los 30 años la regeneración de la piel y de los tejidos en general comienzan a ralentizarse. La piel tiene 3 capas: la más superficial epidermis, la media llamada dermis y la profunda hipodermis. En la capa media y profunda se produce todo el colágeno que la piel necesita para mantenerse turgente, pero cuando se inicia el proceso del envejecimiento esta producción de colágeno disminuye y con ello van apareciendo los primeros signos del envejecimiento:
Por supuesto, para favorecer que las células sigan trabajando en un ambiente rico en nutrientes, se requieren diversas acciones: aportar la suficiente proteína para todos los procesos celulares, realizar ejercicio físico para mejorar el aporte de oxígeno a los tejidos, evitar el efecto de la luz ultravioleta sobre la piel colocando protección solar, y aportar hidratación a la piel para que las capas más superficiales mantengan un grosor adecuado.
Tratando directamente la piel, cuando nos solemos dar cuenta de este proceso es cuando ya se ha iniciado, por lo que debemos actuar en las tres capas de la piel, dando el aporte especifico en la que lo requiera, y existen múltiples tratamientos para aportar los nutrientes necesarios para que este proceso, aunque avance lo haga de la manera más armónica posible.


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